domingo, 9 de abril de 2017

CONDENAMOS Y REPUDIAMOS EL COBARDE ATAQUE TERRORISTA DEL IMPERIALISMO YANQUI EN CONTRA DEL HEROICO PUEBLO DE SIRIA

El imperialismo yanqui el viernes pasado atacó la base siria de Shayrat,en la provincia de Homs-Siria, lanzando 59 misiles de crucero tipo Tomahawk, causando al menos la baja de seis militares sirios y que además habrían muerto nueve civiles, entre ellos cuatro niños.

La esencia del imperialismo es el terrorismo, el genocidio, la agresión a los pueblos y naciones del tercer mundo, la intromisión e injerencia en los asuntos internos de nuestros pueblos, sin importarle que con sus acciones de prepotencia de "policía mundial" puede ocasionar una conflagración mundial, poniendo en serio riesgo la existencia de la  misma especie humana.

Algunos ilusos, principalmente en nuestro país pensaron que con Trump, el capitalismo se humanizaría y que vendrían tiempos mejores, al extremo de que no faltaron quienes simpatizaron públicamente con él, otros desde luego con Hilary Clinton, Ingenuos¡¡¡¡ No importa quien esté al mando del imperialismo yanqui, al imperialismo yanqui hay que derrotarlo sin sentimientos y simpatías por tal o cual líder de la superpotencia imperialista, es un tigre de papel, solamente los trabajadores, los pueblos y naciones del mundo, pueden hacerle morder el polvo de la derrota. Así nos demostró en el pasado el heroico pueblo de Viet Nam, y así nos están demostrando el heroico pueblo de Siria que le mantiene en vilo a los del Pentágono.

Los comunistas bolivianos, condenamos y repudiamos el cobarde y terrorista ataque del imperialismo yanqui en contra del heroico pueblo de Siria, y llamamos a todos los revolucionarios del mundo, a todos los comunistas del planeta, solidarizarnos militantemente y combativamente junto al pueblo de Siria y los combatientes del Hezbolla que resisten a todo trance y no se resignan a someterse a los dictados prepotentes del imperialismo yanqui y del sionismo internacional. Asimismo condenamos a la Unión Europea (colonias de los EEUU) y al gobierno títere de Colombia  (OTAN)

¡MUERA EL IMPERIALISMO, PRINCIPALMENTE EL IMPERIALISMO YANQUI!.
¡VIVA EL HEROICO PUEBLO DE SIRIA Y HEZBOLLA!
¡MUERTE AL INVASOR!
¡POR NUESTRA CLASE Y POR NUESTRO PUEBLO, LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!

Partido Comunista de Bolivia (R)

jueves, 6 de abril de 2017

«La Clase Obrera debe disponerse a luchar para tomar la conducción del proceso bolivariano.»

Caracas, 3 abr. 2017, Tribuna Popular TP.- El Buró Político del Partido Comunista de Venezuela (PCV) hizo un llamado a la clase obrera; a las y los trabajadores de la ciudad y el campo; a las y los comuneros; a los partidos políticos revolucionarios y a la intelectualidad a impulsar un gran movimiento revolucionario que sea capaz de disputar el Poder a la derecha proimperialista y al reformismo que está entregando las conquistas alcanzadas por el pueblo.
Así lo dio a conocer, Oscar Figuera en rueda de prensa del PCV


martes, 4 de abril de 2017

NUESTRA POSICIÓN FRENTE A LA CRISIS DE VENEZUELA



Después de más de cuarenta años en que el Imperialismo pusiera en práctica la Doctrina de la Seguridad Nacional, a fin de combatir en contra de los movimientos insurgentes en América Latina, luego de haber desestabilizado El Salvador a fin de derrocar al Presidente Manuel Zelaya por la vía del “Golpe institucional”, probó igual suerte con Paraguay con el procesamiento y destitución de Lugo, desestabilizó al gobierno de Dillma Rouseff y alimentó a la derecha reaccionaria detrás del criminal separatismo, como en Bolivia, cuyo gobierno, desde sus inicios, fue condenado por el Imperialismo patrocinando y financiando a la burguesía agroindustrial y terrateniente del oriente boliviano con el objeto de poner fin a su gobierno, así como el inicio de la desestabilización del gobierno de los Kirchner en Argentina, Ecuador, Nicaragua y finalmente, Venezuela con el indisimulado objetivo de apoderarse de sus riquezas petroleras, así como organizó, financió y armó a DAESH  para apoderarse del petróleo de Siria, proyecto que fracasó, no por la falta de brutalidad desarrollada por los fundamentalistas que arremetieron no solo contra la población civil y la herencia cultural del pueblo Sirio o de la humanidad, sino a la decidida acción militar de Rusia y China (en el contexto de la lucha por la hegemonía mundial), de  Irán, Hezbolla y otros movimientos populares armados del pueblo de Irak. 

La Revolución Cubana, ha sido la última experiencia revolucionaria resuelta por la vía de las armas en contra de la derecha reaccionaria heredada de la dictadura batistiana patrocinada por el Imperialismo yanqui, hecho que no pudo concretarse en Nicaragua ni en el Salvador (debido a la capitulación, la traición y por la infiltración del enemigo de clase). La derrota de gobierno socialista de Salvador Allende, fue el último capítulo antes del ciclo de las dictaduras militares que tanto dolor y sangre costaron a las aspiraciones revolucionarias del pueblo latinoamericano que nos hizo comprender definitivamente que el Imperialismo no estaba dispuesta a permitir que en su propio “patio trasero” emergiera la democracia popular (la revolución pacífica es inviable en el contexto de la lucha de clases). 

Nosotros sostuvimos, desde un principio que el llamado “Socialismo del Siglo XXI” preconizado por el desertor Dieterich y puesto en practica por Hugo Chávez, no era más que la exteriorización del sentimiento que pretendía reproducir en Venezuela, lo que en el siglo XXVII fuera la gesta libertaria de Simón Bolívar, que si bien expulsó al colonialismo español de América Latina, no hizo la Revolución para los indios, ni mestizos, sino para  los criollos que terminaron por establecer regímenes que continuaron las relaciones de producción feudal y colonial sometiendo a los indios a la peor explotación, marginándolos de toda forma de participación en la instancias de la estructura del viejo Estado, de la misma manera que excluyó a los artesanos y a los intelectuales mestizos.  El “Socialismo del Siglo XXI”, no fue un proyecto político que tuviera como base a la doctrina revolucionaria del marxismo leninismo, menos el reconocimiento del papel protagónico de los obreros y de la fuerza fundamental de la revolución (los campesinos pobres), ni en los soldados revolucionarios. Por eso, al igual que el “masismo” (ultrarevolucionarios de palabra y ultraconservadores en los hechos), no basó su fuerza en los trabajadores y sus sindicatos ni en los campesinos pobres, sino en las denominadas “organizaciones sociales” como contrafuerte sobre el que pretendió edificar su base social.  

Las acciones de Hugo Chavez, no corrigieron a tiempo  los riesgos del advenimiento del populismo como la peor forma de expresión del Socialismo del Siglo XXI negadora de la lucha de clases, abriendo profundas brechas en la clase media y los intelectuales que terminaron siendo cooptados por la derecha reaccionaria. La Revolución no puede hacerse desde arriba, ni por decreto, aunque así estuviera dispuesta en la propia Constitución Política del Estado, porque la Revolución es el derrocamiento de las clases dominantes del poder político del Estado burgués, por parte de los trabajadores junto a los campesinos pobres y el pueblo bajo la dirección de un Partido de clase marxista leninista y de  nuevo tipo, y de ninguna manera puede ser obra de unos cuantos iluminados o elitistas de la pequeña burguesía sobre la base de teorías erráticas (Socialismo del Siglo XXI) y nada menos sobre las espaldas del pueblo y a su nombre (populismo). 

Nicolás Maduro, no tiene el carisma y la idoneidad de Hugo Chávez, menos el nexo afectivo que tuviera con las Fuerzas Armadas ni con el pueblo. Ha caído con facilidad en las provocaciones de la derecha reaccionaria y no ha sabido avanzar en el proceso de construcción de un nexo político que lo vinculara con el pueblo, que en realidad ha estado ausente del ejercicio del Poder político y solo se ha limitado a recibir pasivamente los beneficios del populismo que en la era chavista ya  había comenzado a mostrar sus debilidades. Ni remotamente Maduro percibe la necesidad de construir órganos de poder popular para avanzar, y contrariamente de manera peligrosa está por ilegalizar al Partido Comunista de Venezuela.

El problema causado por la aprobación de las Sentencias Constitucionales 155 y 156 de 28 y 29 de marzo, que estaba dirigida a sancionar los actos ilegítimos del parlamento venezolano fundados en la mayoría creada sobre el reconocimiento e incorporación a la bancada opositora de tres diputados de la Amazonía, para hacer lo que llaman la “super-mayoría” con el propósito de terminar defenestrando a Maduro “por la vía institucional”, y en las actuales circunstancias, utilizar esa fraudulenta mayoría para frenar los desesperados intentos de Maduro para reasumir control sobre la situación, son, en realidad, un acto de sedición  que pone al Parlamento venezolano, al margen de la legalidad y en puridad, asumiendo la forma de un “conflicto” de Poderes, desnudando que solo es un nuevo engranaje de la maquinaria desestabilizadora que utiliza la reacción y el Imperialismo. Maduro cayó en la trampa y la provocación de la derecha mas reaccionaria que  ya no dará marcha atrás. ¡La bestia servil al imperialismo, está cebada en la carne del pueblo y está buscando desatar más violencia y más muertos para justificar la aplicación del Art. 20 de la Carta Democrática de la Administración de las Colonias del Imperialismo en Sudamérica, detrás de la que está la intervención militar de los EE.UU. dizque con el objeto de “pacificar” y “devolver la institucionalidad democrática” a  Venezuela, como pretexto para apoderarse de sus riquezas petroleras, que es la verdadera razón que impulsa los nefastos intereses imperialistas: el asalto de los recursos naturales de America Latina.

La OEA es una simple repartición del Imperialismo, una comisaria para imponer a sus neocolonias conductas internacionales de buen comportamiento y así garantizar el quieto y pacífico disfrute de los beneficios del Poder para la servil oligarquía sudamericana.  El Imperialismo norteamericano y la oligarquía venezolana, ya ha invertido millones de dólares en su intentona desestabilizadora; quiere recuperar sus inversiones y no cejará hasta que Maduro caiga y con él sean destruidas la conquistas que han conseguido los pobres de Venezuela y se devuelvan a los ricos venezolanos algunos de sus privilegios  y el Poder de dominación para que sigan disfrutando de sus beneficios mientras el pueblo sea perseguido y masacrado en las  calles.

La derecha no cree en la democracia ni en el voto popular cuando ya no sirve a sus intereses de clase, y está convencida que el período del hambre al que ha sometido al pueblo venezolano (los bolivianos conocimos en el período del desmoronamiento de la UDP provocada por el Imperialismo y la oligarquía) llevará el cauce electoral del descontento que provocaron, a sus molinos para entronizar como en Argentina, un gobierno de la ultradederecha enemigo de los trabajadores y del pueblo (responsabilidad de la que el populismo krichneriano tendrá que responder algún día a su pueblo).

Por eso, no servirá para nada el retroceso de Maduro, con la devolución de las competencias por parte de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia a la Asamblea Nacional, porque hace rato que ya ha perdido la iniciativa política y dejó de controlar la crisis provocada por la reacción y el imperialismo. 

Consideramos que ya no se debe seguir castigando al pueblo venezolano que está siendo empujado al despeñadero por sus enemigos, que son los mismos de todos los trabajadores y pueblos del tercer mundo.  Es hora de poner punto final de manera resuelta y revolucionaria a la aventura golpista y desestabilizadora provocada por la reacción y el imperialismo yanqui, que más temprano que tarde ha de bañar de sangre al pueblo venezolano. Por eso, hay que detener a todo trance los afanes intervencionistas del imperialismo que pretende establecer su domino totalitario y absoluto junto al accionar de su Estado títere de Colombia (OTAN), de los demás gobiernos serviles y su comisaria de las neocolonias: la OEA.

El Partido Comunista de Bolivia (R), considera que los trabajadores y el pueblo venezolano  deben consumar la ruptura revolucionaria de la situación de crisis provocada por la reacción y el imperialismo yanqui en Venezuela, superando los límites y errores del Socialismo del Siglo XXI que degeneró en populismo, radicalizando el proceso político dándole un verdadero carácter socialista fundado en el marxismo leninismo (única ideología todopoderosa de los trabajadores bajo la conducción de un Partido Comunista), un Frente político que aglutine a los trabajadores y pobres de las ciudades y del campo, y la constitución de un verdadero y poderoso Ejército Popular bajo el mando y guía del Partido, y de esta  manera transitar hacia el verdadero Socialismo Científico en transición hacia el comunismo, sustituyendo al viejo y podrido Estado burgués que aún se mantiene en pie (a pesar de la Constitución Bolivariana) por un nuevo Estado, derrotando por todos los medios junto a las  masas, a la reacción y el imperialismo yanqui, al intervencionismo y la injerencia en los asuntos internos del pueblo de Venezuela.

Si no se actúa a tiempo, la violencia fascista sembrará muerte, desolación, destrucción y  miseria en contra de los trabajadores  y el pueblo de Venezuela, y todo será posible para la reacción y el imperialismo y su Estado títere de Colombia y demás gobiernos serviles de América Latina y el imperialismo de la Unión Europea.

¡POR NUESTRA CLASE Y NUESTRO PUEBLO, LA REBELION SE JUSTIFICA! 
¡MUERA LA REACCION Y EL IMPERIALISMO YANQUI!
¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

P. el Secretariado 
Partido Comunista de Bolivia (r)


lunes, 6 de marzo de 2017

SOLO LA REVOLUCION DE LA NUEVA DEMOCRACIA EMANCIPARÁ TOTALMENTE A LA MUJER DE TODA FORMA DE EXPLOTACION

Cada 8 de marzo recordamos la masacre de obreras de una fábrica textil de Nueva York, cuando en 1857 realizaban una huelga exigiendo una jornada laboral de diez horas y la igualdad de percepción de salarios tal como percibían los obreros. 
Los que se identifican con la ideologia de la lucha de géneros, minimizan y en el peor de los casos, ni siquiera quieren referirse a ese hecho histórico de trascendental importancia revolucionaria. Las ONGs y las Fundaciones, verdaderos instrumentos de dominacion financiados por la burguesia internacional, no mencionan la lucha de las trabajadoras de la fabrica de texil de Nueva York, porque solamente les interesa enfrentar a las mujeres en contra de los varones en lugar de enfrentarse al capitalismo que encubre y protege el patriarcalismo, y porque la ideologia de la lucha de géneros les sirve para dividir la lucha de los trabajadoes y de nuestro pueblo para debilitarnos en la verdadera brega contra del capitalismo y el imperialismo.


El capitalismo siempre se ha cebado del sudor y de la sangre de la clase obrera. Asi sucedio con el incendio de la planta textil donde se encontraban las obreras, las que no pudieron ponerse a salvo porque las puertas de salida habían sido aseguradas criminalmente por la burguesia internacional  y sus esbirros, muriendo calcinadas  en su interior las 129 trabajadoras.


El PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA (R). de pie y con el puño derecho en alto, rendi el sentido homenaje a estas valientes obreras que con su heroica lucha y sacrificio, nos legó el ejemplo a seguir por la lucha de la emancipación de la mujer frente a la explotación del capitalismo y la sociedad patriarcal, lucha que nada tuvo que que ver con la ideología de géneros, movimientos feministas de inspiracion burguesa y reaccionarias patrocinadas por las ONGs y las Fundaciones al servicio del capitalismo y el imperialismo.

Estamos fírmemente convencidos que la verdadera emancipación de la mujer solo será posible en su integridad bajo la Revolución de la Nueva Democracia continuada y sin lapso hacia el verdadero Socialismo Científico, donde podrá materializarse el pleno ejercicio de todos sus derechos como consecuencia de una lucha que derrote todas las formas de opresión y explotación en contra de la mujer, y no como una dadiva o concesión porcentual miserable de espacios en el aparato del viejo Estado bajo el legalismo burgués liberal con el pretexto de “igualdad de género” que no conduce, sino a la “lucha de géneros”, con el propósito deliberado de desvirtuar y negar la lucha de clases, fundamento de la todopoderosa ideologia de los trabajadores para derrotar a nuestros verdaderos opresores y explotadores.
¡¡VIVA EL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA!!
¡¡MUERA LA REACCIONARIA IDEOLOGIA DE GÉNEROS!!
¡¡VIVA LA  LUCHA DE CLASES!! 

lunes, 20 de febrero de 2017

EL 21 DE FEBRERO GANÓ EL PUEBLO!!!



La nueva clase emergente, oportunista y corrupta dentro del gobierno del MAS (que utiliza demagógicamente el discurso revolucionario para engañar a los trabajadores y a  nuestro pueblo) insiste para su beneficio, en la estrategia antidemocrática de atentar contra la nueva Constitución Política del Estado, con el objeto de perpetuar en el poder a Evo Morales y servirse de él, y  así continuar sirviéndose de la política de un gobierno que les favorece, muy a pesar de los buenos deseos de los voluntaristas que en casi once años, continúan cacareando infructuosamente y hasta el cansancio, por  la profundización del proceso de cambio, que en realidad jamás llegará.
1.- DEFENSA DEL ORDEN CONSTITUCIONAL.
Desde las viejas Cartas Constitucionales (la Carta Magna, de la época de Juan Sin Tierra, en la Inglaterra de 12 de junio de 1215), la Constitución Política del Estado, ha sido establecida como un medio destinado a establecer un orden institucional para superar el absolutismo medieval y que fue adoptado como el mejor medio de establecer el dominio de la ley como un sistema de frenos y sistemas sobre el dominio del absolutismo y como un sistema de control del ejercicio del Poder estatal y la tentación del retorno de absolutismos y dictaduras de todo pelaje.
El orden constitucional (en la concepción liberal burguesa), adopta entonces, el valor de un instrumento que reconoce al Pueblo como el depositario de la Soberanía sobre la que se funda todo el esquema institucional del Estado moderno, la facultad de administrar sus instituciones jurídicas y políticas. Por eso la tradición democrática de los Estados, ha rodeado a la C.P.E. de candados que eviten que, bajo el influjo de las tendencias dictatoriales, sus principios no puedan ser cambiados o modificados arbitrariamente, sino con efectos diferidos. Ese principio garantista, ha sido adoptado por nuestra Constitución en el Art. 168 que dice que el mandato presidencial dura cinco años y que el Mandatario solo puede ser reelecto por una sola vez de manera continua, principio que, ante el silencio de la cómplice de la oposición de la vieja derecha, fue burlado por el masismo con el pretexto de que, como consecuencia de la promulgación de la C.P.E. de 2009,  el primero período de gobierno de Evo Morales, sería 2010 a 2015.
Ahora, la intelectualidad  de los “llunk’us” que medran detrás del poder y el  culto a la personalidad del líder insustituible y divinizado por ellos mismos, pretenden “abrir” la nueva Constitución Política del Estado para perpetrar impunemente su  violación, y así posibilitar la prolongación del Estado Plurinacional burgués gatopardista en beneficio de una derecha emergente, oportunista y corrupta, que día que pasa se siente más fortalecida  al interior del MAS, sin que los voluntaristas profundizadores del proceso de cambio puedan hacer algo, limitándose solamente a defender lo indefendible.
Nosotros, defenderemos las libertades democráticas, políticas y sindicales, aunque esta Democracia burguesa, en el momento político histórico que vive  nuestro país,  para algunos es “la mejor forma de Estado bajo el capitalismo”, no olvidamos jamás que nuestra obligación revolucionaria, es sustituirlo por un nuevo Estado Democrático y Popular para ponerla al servicio de los trabajadores y de nuestro pueblo, que debido al populismo pseudo indigenista,  revolucionarista y corrupta, han prolongado el estado de pobreza y miseria de la mayoría de la población que no sabe qué es el ”buen vivir”. Por eso no estamos de acuerdo con el prorroguismoque que en la práctica no responde a los intereses de los trabajadores y de nuestro pueblo, sino a la burguesía agroindustrial y terrateniente del oriente boliviano  y a los nuevos ricos (nueva burguesía).
2.- NUESTRA OPOSICIÓN A LA CORRUPCIÓN, INEFICIENCIA Y LA IMPROVIZACIÓN. -
Nosotros no tenemos nada que ver con el oportunismo de la vieja derecha  que está buscando pescar en rio revuelto y pretende transformar el primer aniversario del 21 F,  como un medio para fortalecerse a costa de los errores,  la corrupción y desaciertos del masismo. Creemos que no está en juego los resultados del  21-F , porque es un hecho constitucional consolidado incuestionablemente bajo las mismas reglas de juego del Estado burgués. Lo que está en riesgo, es el respeto de las instituciones democráticas y constitucionales (La nueva clase emergente pretende por todos los medios violar sus propias  leyes).
 Ya una vez el gobierno ha burlado el orden constitucional, hecho que le ha permitido gobernar por tres períodos consecutivos. Esto ha dado a los taumaturgos del evismo, la certeza de que todo es posible contando con la mayoría del parlamento sumiso y obsecuente. El 21-F es un intento fallido de la nueva clase emergente para perpetuarse en el ejercicio del Poder, fue una grave amenaza al futuro democrático de los bolivianos que en casi once años de gobierno, no han visto ninguna profundización del proceso de cambio, sino todo lo contrario ()Ej: disposición de recursos de los trabajadores en las AFPs, a favor de la burguesía agroindustrial y terrateniente del oriente boliviano, miserables remuneraciones de jubilaciones, etc.).
Nos oponemos contra de la mala gestión de gobierno, puesto que el gobierno a falta de políticas públicas  bien definidas  ha despilfarrado los recursos provenientes de la venta de nuestros recursos naturales con total irresponsabilidad. Su principal objetivo ha sido remacharse en el Poder y con ese objeto, ha prebendalizado corporativamente sus relaciones con las denominadas organizaciones de los movimientos sociales presididos en su mayoría por dirigentes desclasados, oportunistas y sin ninguna conciencia de clase.El masismo no se ha dado cuenta que los resultados de las primeras elecciones de 2006, ha sido solo coyuntural, porque una vez más, la militancia de la izquierda dispersa, votó por el “mal menor” frente a la acometida de la derecha neoliberal y reaccionaria.
El MAS, en los hechos ha permitido la institucionalización de la corrupción en los diferentes niveles de la administración pública, subalternizando la Justicia y parcelando ella administración pública del Estado burgués de manera corporativa entre las organizaciones sociales, las que la han administrado como feudos propios. La percepción del pueblo es que se cansó del populismo masista y que no está dispuesto a tolerar nuevas manipulaciones a fin de continuar disfrutando de las mieles del poder en beneficio de aquella nueva clase emergente que alcanzo plenamente el “buen vivir”.
En la época actual en nuestro país, corresponde defender las libertades democráticas, políticas y sindicales, y la plena vigencia de los derechos y garantías constitucionales. Cualquier desviación de esta línea, amenaza a la interrupción de la democracia liberal y su Constitución, y consiguientemente la institucionalidad democrática en el país. El “NO” expresado por la mayoría del pueblo, es reflejo de cansancio contra la corrupción y la ineficiencia; por eso nos soldamos con el pueblo en su deseo de desbrozar un camino que nos permita luchar efectivamente contra la pobreza, la miseria, el atraso cultural y material de nuestro pueblo.
3.- EN EL REFERENDUM DEL 21 FEBRERO DEL 2016, GANO EL PUEBLO A LA NUEVA CLASE EMERGENTE Y A LA VIEJA DERECHA.
No tenemos nada que ver y menos podemos sumarnos al corifeo de la derecha reaccionaria y neoliberal que quiere volver al gobierno del viejo Estado boliviano para hacer lo que la derecha hace en Brasil o en Argentina: reinstalar los instrumentos del poder para desmontar las conquistas sociales y reiniciar su tarea de enriquecimiento a costa del hambre del pueblo.
El PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA (REVOLUCIONARIO), se pone al margen de la polémica entre los oportunistas del populismo y la derecha reaccionaria. Nosotros, junto a los partidos y otras organizaciones populares, democráticas y revolucionarias, obreros, campesinos, intelectuales, profesionales y otras personalidades, estamos empeñados en la construcción de un nuevo modelo de Estado Nacional, Popular, democrático, revolucionario y antiimperialista. No vamos a caer en el entrampamiento a que nos quieren empujar los ideólogos del desastre y de los capituladores.  Desde nuestra perspectiva, exigimos que el gobierno respete las normas constitucionales y el Estado de Derecho liberal, y no intente empujar al país a una situación de confrontación en contra de los trabajadores y nuestro pueblo por el solo hecho de defender la voluntad popular expresada el21 de Febrero de  2016, tal como vienen anunciando irresponsablemente algunos dirigentes de los movimientos sociales, hasta con contramarchas y demás actos de provocación.
 El modelo masista (pro capitalista), ha demostrado que no responde a los intereses de los trabajadores y nuestro pueblo, y es por eso que asumimos una posición de firmeza en contra de los sectores mas aventureros é irresponsables del MAS en su propósito de desconocer el resultado del 21 de febrero de 2016 y de intentar violar la nueva Constitución Política del Estado, que ellos mismos la promovieron, la hicieron aprobar a nuestro pueblo, lo sancionaron, y ahora pretenden violarla para  satisfacer los buenos deseos de aquella nueva clase emergente que se benefició en esos casi once años de gobierno del MAS en contubernio con la vieja derecha, más concretamente con la burguesía agroindustrial y terrateniente del Oriente boliviano.
La Paz, 21 de febrero de 2017.

Secretariado
PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA (REVOLUCIONARIO)

martes, 7 de febrero de 2017

SOLIDARIDAD CON LA ASAMBLEA PERMANENTE DE LOS DERECHOS HUMANOS Y AMPARO CARVAJAL!

A la vieja usanza del fascismo, el populismo cree que tomándose las instituciones y cooptando direcciones de sindicatos, se ha amarrado o subalternizado a las instituciones. Desgraciadamente para estos personajes, esto no es así y pesar que ha logrado cooptar a algunas direcciones de la FSTMB, algunos de los cuales han cumplido el rol de esbirros de la nueva burguesia emergente, las bases mineras siguen el curso de la defensa de los Derechos Humanos, los derechos sindicales y la reivindicación de sus tradiciones de defensa de la libertades ciudadanas. 

Nos solidarizamos plenamente con AMPARO CARVAJAL y le reconocemos su calidad de luchadora tenaz y consecuente por los Derechos Humanos.

PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA (REVOLUCIONARIO)

martes, 24 de enero de 2017

100 Años de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Su significado en los destinos históricos de la URSS





En el primer día de la victoriosa Revolución de Octubre, en la reunión del Soviet de diputados trabajadores y soldados de Petrogrado, sonaron las proféticas palabras de Lenin:
A partir de ahora comienza una nueva fase en la historia de Rusia. La tercera revolución Rusa será la cumbre de la victoria socialista“.
La Revolución de Octubre de 1917 en Rusia fue una revolución socialista. El carácter socialista de la Revolución de Octubre se demostró, sobre todo, en el hecho de que la clase obrera -la más revolucionaria de todas las clases oprimidas existentes hasta ahora- tomó el poder e inició la construcción de la sociedad socialista.
Precisamente por eso -escribe el camarada Stalin-, el triunfo de la Revolución de Octubre marca un cambio radical en la historia de la humanidad, un cambio radical en los destinos históricos del capitalismo mundial, un cambio radical en el movimiento de liberación del proletariado mundial, un cambio radical en los métodos de lucha y en las formas de organización, en el modo de vida y en las tradiciones, en la cultura y en la ideología de las masas explotadas del mundo entero“.
La Revolución de Octubre arrebató de las manos de los terratenientes y capitalistas sus medios de producción, transformándolos en propiedad socialista. El proletariado arrancó de las manos de la burguesía el nervio básico de la vida económica -los bancos- y luego efectuó la expropiación de las fábricas, centrales eléctricas y transportes que fueron entregados al gobierno socialista.
La Revolución de Octubre liquidó el sistema estatal burgués y creó un nuevo sistema: la democracia soviética. La Revolución de Octubre, bajo la bandera del internacionalismo, la amistad de los pueblos, liberó a los pueblos de Rusia de la opresión nacional-colonial y dio inicio a la creación de un Estado multinacional soviético.
La Revolución de Octubre resolvió los problemas que la revolución burguesa de febrero no podía resolver ni tampoco remediar.
Hace ciento cincuenta y doscientos cincuenta años atrás – escribió Lenin – los líderes avanzados de las revoluciones (por no hablar de un sólo tipo nacional común) se comprometieron con los pueblos a liberar a la humanidad de los privilegios de la Edad Media, de la desigualdad de la mujer, de las preferencias estatales por la religión (o, en general, de la “idea de religión” o “religioso”), de la desigualdad de las nacionalidades. Prometieron y no cumplieron. No pudieron cumplir porque se lo impedía el “respeto”… la “sagrada propiedad privada” (tomo 27, p. 26).
Eliminamos toda la suciedad monárquica como nadie lo había hecho, como nunca” -escribe Lenin en el mismo artículo-. “No dejamos ninguna piedra sin mover, ladrillo por ladrillo en el secular edificio de castas (los países más avanzados, como Inglaterra, Francia, Alemania, no se liberaron hasta ahora de las supervivencias de la casta) Precisamente las raíces más profundas de la casta: los residuos del feudalismo y de la servidumbre en la agricultura, fueron arrancados por nosotros de raíz“.
Lenin declaraba:
Para asegurar a los pueblos de Rusia los logros de la revolución democrático-burguesa, tuvimos que ir más allá y fuimos avanzado. Resolvimos los problemas de la revolución democrático-burguesa como algo secundario, como un producto secundario de nuestro principal y verdadero trabajo socialista, proletario, revolucionario“.
La liquidación total de los terratenientes fue un golpe no sólo para el régimen de servidumbre agrícola rusa, sino también para el imperialismo ruso, porque las propiedades de los nobles estaban hipotecadas y re-hipotecadas a los bancos, porque los propietarios estaban estrechamente vinculados con el capital financiero. La salida de la guerra imperialista fue un poderoso golpe al imperialismo, porque al salir Rusia de la guerra, rompió las viejas conexiones imperialistas y escapó de la dependencia esclavista de los poderosos Estados imperialistas. Después de la revolución de febrero, el proceso de la lucha revolucionaria de la clase obrera siguió sin interrupción. Esta, cada vez más decidida, luchaba contra el Gobierno Provisional burgués, contra el orden burgués, manifiestándose cada vez más unida, uniendo sus fuerzas y las de todos los trabajadores para derrocar el poder imperialista en el país.
Antes de la Revolución de Octubre, Rusia atravesaba una crisis nacional. Uno de los más importantes síntomas de esta crisis fue el levantamiento campesino.
Ante la existencia del levantamiento campesino, los demás síntomas políticos, aunque fuesen contradicciones que competirían para la maduración de la crisis nacional general, carecerían de valor“. (tomo 21, p. 237).
También fue una demostración de una crisis general en el país la desmembración cada vez mayor del imperio ruso y el movimiento de masas contra la política exterior del Gobierno provisional. La única fuerza capaz de resolver los problemas nacionales era el proletariado.
El problema de las nacionalidades y el problema agrario, son problemas radicales en la actualidad para las masas pequeñoburguesas de la población rusa. Es indiscutible. Y de estos problemas no está separados el proletariado. Este tienen detrás de sí a la mayoría del pueblo. Él es el único capaz de llevar a cabo una política decidida, real, “revolucionaria y democrática” sobre ambos problemas, lo que garantizará al Estado proletario no sólo la ayuda de la mayoría de la población, sino que también despertará una verdadera explosión de entusiasmo revolucionario en las masas“.
La experiencia rusa ha demostrado que los intereses de la mayoría del pueblo, de la mayoría de las naciones, en el momento histórico de transición de la preparación y realización de la revolución socialista, coincidían con los intereses del desarrollo socialista del país.


El problema agrario

Para la Rusia de la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX, la tarea de vital importancia era la abolición de la servidumbre feudal en el campo y del atraso medieval en la economía y en la política del país. En esto estaba interesada la inmensa mayoría del pueblo, casi toda la nación, a excepción de un pequeño círculo de terratenientes. Esta era, precisamente, la tarea necesaria para los intereses de toda la nación. Y como la servidumbre y el medievalismo se manifestaban especialmente en lo relacionado con la tierra, la solución del problema agrario adquiría una importancia radical de primera magnitud.
La historia de los años 1905-1909 mostró el significado radical de primera magnitud para el país, del problema agrario en la afirmación de la revolución burguesa de un tipo definido en Rusia“. (Vol 14, p. 215).
Los terratenientes aburguesados que comprendían la necesidad de una transformación de la antigua estructura sobre la base de la servidumbre en la economía, pretendían representar los intereses nacionales, pero preferían efectuar esta transformación a su manera: con cuidado, de forma gradual y en detrimento, sobre todo, del campesinado, con un proceso doloroso y lento de empobrecimiento y aniquilamiento de millones de campesinos.
Así trataba Stolypin de resolver los problemas radicales del desarrollo de Rusia. Esta era una política anti-popular, anti-nacional. La tarea del desarrollo burgués en Rusia fue resuelto por Stolypin, no a favor de los intereses de la inmensa mayoría de la nación (campesinos), sino en favor de los intereses de los terratenientes.
A esta manera de resolver básicamente el desarrollo burgués en el problema agrario de Rusia contra los intereses de la mayoría de la nación, Lenin la llamaba el método prusiano del desarrollo del capitalismo en la economía campesina. Así, estaba claro que los terratenientes que habían adoptado el método prusiano del desarrollo capitalista no podían representar los intereses del pueblo.
Hasta la Revolución de 1917, el problema agrario fue el problema básico del desarrollo burgués de Rusia. Después de la revolución de febrero, los principales problemas en el desarrollo de Rusia adquirieron otro carácter, otro significado.
La guerra imperialista y la revolución de febrero profundizaron e intensificaron todas las contradicciones en Rusia, atándolas en un sólo ovillo. La historia presentó ante Rusia el siguiente dilema: o perecer o avanzar a toda máquina. Avanzar quiere decir ir por el camino de la revolución socialista, del desarrollo socialista. “Quedarse parado en la historia no es posible, y más aún durante la guerra” – escribió Lenin en 1917. O avanzar o retroceder. Avanzar en la Rusia del siglo XX, que conquistó la República y la democracia en la lucha revolucionaria, es imposible sino es hacia el socialismo.
Los problemas básicos de la revolución burguesa podrían resolverse simplemente con el derrocamiento de la burguesía. Rusia comenzó la revolución socialista. La tarea principal para el futuro desarrollo de Rusia era el problema del poder, de establecer la dictadura del proletariado. Todas las demás cuestiones estaban subordinados a esta.
En septiembre de 1917, Lenin señalaba el radical cambio en la colocación del problema agrario:
La nacionalización de la tierra en el problema agrario adquiere inevitablemente otra determinación. Es decir: la nacionalización de la tierra no es solamente “la última palabra” de la revolución burguesa, sino también un paso hacia el socialismo“. (Tomo 21, p. 233).
La única fuerza capaz de resolver las tareas que se presentaban en el país era la clase obrera, cuyo objetivo eran la transformación socialista de la sociedad rusa. Las tareas nacionales de Rusia coincidían con las tareas de la clase obrera.
La clase obrera rusa poseía todas las cualidades de líder de masas, de dirigente del movimiento revolucionario y de guía en la lucha revolucionaria contra los terratenientes y la burguesía: actividad política, organización, disciplina, capacidad de raciocinio teórico y político, profunda inteligencia, contacto estrecho con todas las clases y grupos oprimidos de la sociedad rusa. Todo esto facilitaba a la clase obrera rusa el cumplimiento de su papel como líder y dirigente de las masas populares.
El proletariado ruso, que entró en la época del imperialismo más organizado que la clase obrera de Inglaterra, Francia y Alemania, creó bajo la dirección del Partido Bolchevique, organizaciones combatientes de clase contra los terratenientes y burgueses, con una fuerza amenazante, y guiaba y dirigía al campesinado a la lucha de liberación.
Egoísta, cobarde, conciliadora con el zarismo, traidora del pueblo, sin fuertes organizaciones de clase y partidos, sin ninguna experiencia en combinaciones parlamentarias y en luchas políticas, eso era la burguesía rusa.
La clase obrera planteó la consigna de liquidar el zarismo y pasar de inmediato a la lucha por la liquidación del régimen burgués y establecer la dictadura del proletariado. El partido de la clase obrera no ocultaba que el objetivo del proletariado ruso era el establecimiento de su dictadura, con la cual podría vencer la resistencia y oposición de los terratenientes y capitalistas derrocados y organizar la construcción de la sociedad comunista.
En los intereses de todos los trabajadores de Rusia estaba la victoria del proletariado. En el proletariado ruso existía la clara convicción de que las clases y naciones oprimidas de Rusia podrían obtener éxito solamente cuando marchasen por el camino que les guiaba al proletariado. El Partido Bolchevique, en una cruel pelea con los enemigos del socialismo, llevó a todos aquellos que estaban luchando bajo el yugo zarista por el camino del proletariado.
El proletariado ruso y su partido asumieron el papel dirigente en el movimiento popular revolucionario. Precisamente porque la clase obrera aseguraba su organización de clase, precisamente porque salió con su programa socialista de clase, fue capaz de defender su independencia y conquistar el papel de líder y de fuerza dirigente en el movimiento revolucionario y en la lucha contra los terratenientes y capitalistas.
En este sentido le ayudó mucho, no sólo su organización independiente, sino también la capacidad de asimilación y claridad teórica del proletariado ruso. Los geniales líderes Lenin y Stalin le proporcionaron el arma poderosa del marxismo-leninismo. El partido bolchevique rechazó los intentos de la burguesía de someter a la clase obrera a su ideología y, al mismo tiempo, con su abnegado trabajo, limpió el camino para la penetración de la influencia y dirección proletaria en el entorno campesino y de los sectores más pobres de la ciudad.
La clase obrera rusa, que se formó y creció, en primer lugar, dentro de los marcos nacionales, cogió lo mejor, lo más avanzado de las tradiciones de su pueblo, revisó los principios del nacionalismo y enfrentó la ejecución de las tareas nacionales.
Y esta es la razón por la cual coinciden en Rusia las tareas socialistas y nacionales. Sin embargo, sólo el movimiento socialista proletario aseguraba la legítima, coherente y decidida ejecución de las tareas nacionales.


El carácter liberador de la Revolución de Octubre en el plano económico

Desde la segunda mitad del siglo XIX se creaba para Rusia un peligro verdaderamente real de esclavitud y pérdida de la independencia como Estado. La Rusia zarista, cada vez más atrasada, quedaba rezagada del desarrollo económico de los países más avanzados y, por lo tanto, caía cada vez más bajo la dependencia esclavizadora de otros Estados. Cada vez más aumentaba “el papel dependiente, tanto del zarismo como del capitalismo ruso en relación al capitalismo europeo“.
Con una cifra comparablemente alta de la producción en la industria del carbón, Rusia no tenía industria de maquinaria pesada. La industria textil -la única enteramente en las manos de los capitalistas rusos- dependía también de las empresas extranjeras, ya que no poseía fabricación propia de maquinaria necesaria.


slide_issue_276En las empresas organizadas por el capital extranjero en Rusia, la producción estaba organizada de tal manera que aumentaba la dependencia técnica-económica del país. Por ejemplo, en las empresas de producción electrotécnicas, en las que prevalecia el capital alemán, faltaban series completas de producción: se importaba de Alemania una cantidad de detalles. Los capitalistas extranjeros, con pleno conocimiento de causa, frenaban e impedían la construcción de maquinaria. En la Rusia zarista se importaba el 60% de la maquinaria para la industria y el 58% para la agricultura. Para evitar las barreras de la aduana, el capital extranjero emigró a Rusia. En Rusia encontraba mano de obra barata, protección de la burocracia zarista y una burguesía desorganizada, incapaz de hacer frente a la competencia extranjera.
En pocas palabras, el capital extranjero cubría las principales ramas de la industria rusa: metalurgia, 72%; carbón de la cuenca del Don, 70%; petróleo, 60%; electrotécnica, 90%. En las minas de la cuenca del Don, en los campos petrolíferos de Bakú, en la producción metalúrgica de Ucrania mandaban los capitales extranjeros. Los altos funcionarios zaristas ayudaban a los accionistas extranjeros a ganar posiciones de mando en la economía rusa. Los más inteligentes de los representantes zaristas no veían otra solución a la atrasada situación económica del país, salvo la de la entrada de capital extranjero. Es muy característica la famosa declaración del ministro zarista Witte: “Si continuamos esperando a la creación de empresas productoras por la vía de capitales nacionales, tendremos que esperar mucho tiempo para ver algunos resultados positivos y en este tiempo Europa continuará avanzando, dejándonos más atrás“. Witte suponía que el capital extranjero serviría de alguna manera de escuela a los capitalistas rusos. Es obvio que este camino sólo llevaba a la transformación de Rusia de un país semicolonial a una colonia del imperialismo europeo occidental.
En el período de la primera revolución rusa, los imperialistas occidentales hicieron lo suficiente para consolidar la esclavitud financiera de Rusia y garantizar el régimen antipopular zarista.
En 1906, cuando la revolución estaba desarrollándose en Rusia, Occidente -como indicaba el camarada Stalin- ayudó a la reacción zarista a levantarse concediéndole un préstamo de dos mil millones de rublos. Y, efectivamente, el zarismo se mantuvo con el precio de la esclavitud financiera de Rusia a Occidente“.
El camarada Stalin señaló, no por casualidad, la naturaleza esclavizadora de estas transacciones financieras. Tales préstamos eran extraordinarios. En sí mismo, un préstamo no quiere decir que el país se entregue a la esclavitud. Inglaterra recibía préstamos de América, de Francia, de Alemania, pero estas eran transacciones financieras entre países iguales. La Rusia zarista aceptaba préstamos de países extranjeros, les daba un derecho ilimitado para explotar sus riquezas, el uso de fuentes de energía, la gestión de los bancos y de las empresas productoras. De esta manera, la influencia del capital extranjero en forma de préstamos esclavizaba a Rusia en el sentido económico, teniendo en cuenta que la dependencia económica también se convertía en dependencia política.
Así, el zarismo se estaba convirtiendo en enemigo del pueblo, no sólo como cabeza dirigente del sistema de servidumbre agrícola y con su consecuente atraso general, sino también como el instrumento de esclavitud extranjera, agente de capitales extranjeros, con el fin de sacar del pueblo agotado los millones necesarios para el pago de los intereses del préstamo. La autocracia, como indica el camarada Stalin, dejaba el camino libre para el capital extranjero, que tenía en sus manos las industrias básicas de la economía rusa, tales como el combustible y la metalurgia. Y es por eso que un verdadero patriota debe odiar la autocracia zarista.
En el verano de 1915, el ejército ruso sufrió una serie de derrotas. El desastre en el frente se complementaba con el desorden en la retaguardia. Rusia caminaba directamente hacia el abismo.


La Revolución de Febrero no cambió casi nada el sistema social de Rusia

En febrero de 1917, el zarismo fue derrotado. Triunfó la revolución democrático-burguesa; sin embargo, después de esto, el poder estatal en Rusia cayó, como se sabe, en manos de los representantes de la burguesía y de los terratenientes aburguesados. La revolución de febrero no cambió casi nada el sistema social de Rusia. El estado de servidumbre no fue destruido. La burguesía, tras llegar al poder, conservó plenamente la esencia de la política interior y exterior del zarismo.
Estando destruidas las bases del antiguo ejército, la revolución de febrero no creó un nuevo ejército. El gobierno provisional burgués no pudo evitar el peligro amenazador que se aproximaba: la pérdida de soberanía rusa. El país siguió por los mismos caminos que inevitablemente debían conducir a la pérdida de la soberanía.
Estando en el poder el cadete Miliukov o el “socialista” Kerenski, su política llevaba siempre impreso un carácter antinacional. Tales políticos llevaban al país a la catástrofe. Cadetes, mencheviques, cubriéndose con una fuerte fraseología “patriótica”, cerraban al país la única salida a la inevitable catástrofe. Entragaban a Rusia al robo de los accionistas extranjeros, banqueros y productores. Sacrificando, “para satisfacer a sus jefes”, al ejército debilitado,deshecho y sin preparación, ellos mismos contribuían a su derrota.
El gobierno provisional burgués arrastraba a Rusia a la esclavitud extranjera. Siguiendo la política nacionalista del zarismo, este gobierno aumentaba el desmoronamiento del imperio multinacional.


El papel del Partido Bolchevique

Pero, ¿quién podría enseñarle al país, que estaba en la incertidumbre, su camino histórico? ¿Quién podría unir en esta situación a los pueblos del antiguo imperio zarista?
En Rusia solamente existía un partido político capaz de levantar a las masas y llevarlas a la ofensiva contra el capitalismo. Mientras que algunos demócratas en Occidente se sorprendían de que el pueblo soviético reconociese un solo partido -el Partido Bolchevique- podemos decirles que, en el mejor de los casos, ellos no conocían la historia de la revolución, la historia del país.
En 1917, todas las partes salieron de la ilegalidad y actuaron libremente en el pueblo. El Partido Bolchevique tenía hombres duros en la lucha, cuadros revolucionarios profesionales, obreros avanzados; pero el total de los bolcheviques al comenzar la revolución no era más que 45.000, y sus enemigos estimaban que eran menos. Brillantes maestros y abogados en el Partido Cadete, grande y sólida prensa burguesa; políticos parlamentarios en la Duma, todo eso… debía, sin duda, asegurar el éxito del enemigo. Además, los partidos de la pequeña burguesía -los mencheviques- marchaban ciegamente detrás de los cadetes. Después de la derrota del zarismo, aconsejaban a los agricultores esperar por la tierra hasta la Asamblea Constituyente y luego hasta que la guerra hubiese terminado.
Bresenko, Breschkovskaya, Spiridonovo, Avkientiev, Chernov y otros dirigentes pequeño-burgueses, cada uno a su manera, engañaban al pueblo con frases de libertad y democracia. Los mencheviques del linaje de Plejánov y Mártov, Tzeretely y Seobielev, atacaban como bestias a los leninistas y exigían al gobierno castigos crueles para ellos. En julio de 1917, estos partidos organizaron la masacre de la manifestación revolucionaria en Petrogrado y entregaron el poder a la camarilla contrarrevolucionaria de Kornílov y Kerenski.
Después de julio, los bolcheviques emergieron en la “libre” y “democrática” Rusia como el único partido obligado a actuar semilegalmente y a ocultar sus líderes de los asesinos del gobierno. Los oradores mencheviques seguían debatiendo y les parecía que todo había terminado para los bolcheviques.
Sin embargo, el pueblo tenía fe en el partido, que dirigió a los obreros y soldados en febrero en el asalto a la autocracia y que en junio y julio dirigió a las masas revolucionarias que habían salido a la calle en Petrogrado. El “Pravda” bolchevique continuaba saliendo bajo diversos nombres. Las palabras de Lenin y Stalin, las verdaderas palabras de los bolcheviques, seguían -como antes- resonando en el país, llamando a la lucha. Los bolcheviques mostraban al pueblo la salida revolucionaria de la guerra, el único camino correcto para resolver el problema agrario, el camino de la salvación de la gran hambruna, de la catástrofe económica y de la esclavitud extranjera. Para tomar este camino es necesario, sobre todo, establecer el poder soviético.
Cuando el satélite de los imperialistas extranjeros y la burguesía rusa, el general zarista Kornilov, unió a los sectores contrarrevolucionarios de los enemigos más recalcitrantes del pueblo y los lanzó sobre Petrogrado, ¡el plan de todas las organizaciones y partidos anti-soviéticos estaba claro! A través de Kornilov, la burguesía rusa pensó abrir el frente a los alemanes y recibir el capital, aniquilando los soviets y las organizaciones revolucionarias, exterminar físicamente a los bolcheviques e implantar la dictadura militar. En los días del levantamiento de Kornilov, todas los partidos definieron muy claramente su posición en la lucha social, sus relaciones ante la mayoría del pueblo -obreros, campesinos y soldados-. El cadete Miliukov, Saviakov y el menchevique Voitinsky, todos tomaron parte activa en la organización de la revuelta de Kornilov. ¿A qué llevaría la victoria de Kornilov? Al triunfo de la burguesía contrarrevolucionaria, a la completa pérdida de la soberanía estatal, de la independencia nacional, a la transformación de millones de hombres rusos en esclavos coloniales, al terror más cruel y al aniquilamiento de las organizaciones revolucionarias. Esto era lo que traía consigo Kornilov. Y esto lo demostró la traidora entrega de Riga a los alemanes; esto lo demostraron los fusilamientos de los soldados bolcheviques en el frente de guerra y los préstamos usureros recibidos por los kornilovistas en el extranjero.
Sólo un partido se opuso a Kornilov: el partido de Lenin y Stalin.
Los bolcheviques organizaron a las masas para la lucha armada contra los ejércitos de Kornilov. Desarrollaron un enorme trabajo político, explicando a los obreros y soldados que los mencheviques ayudaban a la traición de Kornilov preparando la dictadura contrarrevolucionaria. El abnegado trabajo de los bolcheviques aisló a las masas de los partidos conciliadores. Perseguido por los sabuesos de Kerensky y los verdugos de Kornilov, el Partido Bolchevique apareció en estos días memorables como el salvador de Petrogrado, como el salvador de la revolución. Su autoridad ante las masas era inmensa. Las indicaciones del partido fueron cumplidas por los trabajadores y soldados sin dudar.


Bajo la dirección de los bolcheviques, el complot anti-popular de Kornilov fue completamente liquidado. La lucha de las masas revolucionarias contra Kornilov no pasó sin dejar marcas. Organizando cientos de miles de hombres en la lucha frente a la contrarrevolución, los bolcheviques dieron una nueva vida a los soviets de diputados obreros y soldados y firmaron su influencia en el ejército y en el campesinado.
El 31 de agosto, el Soviet de Petrogrado discutió la situación actual. Se presentaron dos proposiciones: la bolchevique y la de los “eserys”. Seguros de su influencia, los mencheviques y los “eserys” propusieron acelerar el proceso de votación de la siguiente manera: los que quieren votar por la resolución bolchevique deben ir a la habitación de al lado; los que están a favor de la resolución menchevique deben permanecer en sus asientos. Grande fue la extrañeza de los conciliadores cuando los diputados, en una abrumadora mayoría, se levantaron de sus asientos y comenzaron a dirigirse a la sala que habían indicado para los partidarios de los bolcheviques, que era bastante pequeña. El mismo día -el 31 de agosto-, el Soviet de Petrogrado aprobó la política del partido bolchevique.
Comenzó la era del bolchevismo en todo el país.
cccpom4Sin embargo, Kornilov inició la rearticulación de sus fuerzas para atacar los soviets. Negociando con los Estados de la Entente sobre la venta de Rusia, los contrarrevolucionarios no tenían vergüenza en pedir ayuda a los imperialistas alemanes. A finales de diciembre, en pocos diarios salió la declaración del menchevique Rodzianko sobre la necesidad de entregar Petrogrado a los alemanes. El lobo más asqueroso de la burguesía rusa argumentaba que, con la toma de Petrogrado, los alemanes ajustarían las cuentas con los soviets y los bolcheviques. A finales de septiembre de 1917 hubo un gran cambio en la historia revolución rusa. Comenzaron los levantamientos campesinos en las aldeas. Bajo la dirección de los bolcheviques se multiplicaron las fuerzas armadas de los trabajadores. Los ejércitos de los frentes norte y oeste y la flota del Báltico se cobijaron bajo la bandera de Lenin. El Comité Central del Partido Comunista decidió movilizar todas las fuerzas para la organización de la insurreción. En la histórica sesión del 10 de octubre, el Comité Central distribuyó a todas las organizaciones locales del partido las directivas sobre todos los problemas prácticos sobre la base de los cuales la insurrección armada era inevitable y estaba completamente madura.
En estos momentos el Partido aumentó en 6 o 7 veces su número. 250.000 bolcheviques encabezaron el ataque de las masas contra la fortaleza capitalista.
Todo el país se cubrió con una red de organizaciones revolucionarias de masas dirigidas por los bolcheviques. Fábricas, centrales eléctricas y comités de soldados, organizaciones juveniles y femeninas, compañías de guardias rojos, milicias de trabajadores, los sectores más revolucionarios de los cosacos y de los marineros, millones de hombres unidos por estas organizaciones por la voluntad de los bolcheviques se unieron al gran ejército de la revolución soviética.
Los demás partidos continuaban trabajando; sin embargo habían perdido para siempre su lugar y eran incapaces de canalizar el curso de los acontecimientos a su favor.
Ya en vísperas de la Revolución de Octubre, los partidos de la burguesía y de la pequeña burguesía rusa perdieron la confianza del pueblo. Fueron denunciados por los bolcheviques como partidos enemigos del pueblo y los antinacionales. Así, creciendo cada vez más, siguió desde febrero hasta octubre el constante proceso de debilitamiento, desmembramiento y derrota de los partidos anti-bolcheviques, proceso que se debe a las brillantes tácticas de aislamiento leninista-stalinista de estos partidos de las masas populares.
Al mismo tiempo, se lograba el proceso de enorme crecimiento y consolidación del Partido Bolchevique. Los bolcheviques, en octubre de 1917, se hicieron con posiciones clave que decidieron la situación. Petrogrado y Moscú, los frentes noroccidentales y occidentales, la Flota del Báltico, los Urales y la cuenca del Don, las zonas productoras del centro y del sur, todas ellas esperaban la señal del Estado Mayor bolchevique para levantar la bandera de la Revolución.
El centro del Partido, con Lenin y Stalin a la cabeza, definió el papel y el lugar de cada destacamento revolucionario, la tarea de cada zona, de cada organización bolchevique. En las áreas de gran importancia, el Comité Central de los bolcheviques tenía sus representantes que dirigían la preparación de la insurrección armada, Yaroslavsky y Schkiriakov en Moscú, Kuybychev y Schvernik en las regiones del Volga, Frunze en la región central de la producción, Kirov en el Cáucaso del Norte, Zhdanov en los Urales, Voroshilov en Ucrania, Schauturiam en Zakavkazie, Miasnikov y Kaganóvich en Bielorrusia, todos estos representantes destacados del partido bolchevique llevaban a cabo el plan leninista-stalinista de la insurrección armada.
Cuando el 24 de octubre se inició en Petrogrado el levantamiento y el gobierno provisional fue derrocado, todo el país se levantó en ayuda de los guardias rojos de Petrogrado. La segunda convención de los soviets, inagurada en los días de la victoriosa insurreción, formó el gobierno soviético bolchevique con Lenin y Stalin al frente. Desde este momento, el pueblo colocó en el poder del Estado ruso solo a un partido: el Partido Bolchevique.
La experiencia histórica ha demostrado al pueblo que debía tener confianza sólo en el partido que aseguró la victoria de la Gran Revolución de Octubre, que salvó al país de la vergüenza de la esclavitud colonial y de la dominación de los terratenientes, y que sólo en él se podía tener fe para construir el nuevo estado soviético: el socialismo.


La Revolución de Octubre terminó con la situación semicolonial del país

La Revolución Soviética declaró la guerra hasta la muerte al nacionalismo burgués, al separatismo, e inició una nueva era en la historia de Rusia, era de la unión de la Rusia soviética, la creación de la poderosa e independiente Unión Soviética de los pueblos.
El partido bolchevique fue el único partido que emergió con un programa que aseguraba a los pueblos de Rusia la posibilidad de la existencia de un estado independiente, autónomo y unido ante la amenaza del enemigo extranjero.
De un solo golpe, la Revolución Socialista de Octubre acabó con la situación semicolonial del país y creó condiciones para el gran desarrollo y crecimiento de la independiente y gran Rusia soviética: la expropiación de los terratenientes y capitalistas, la abolición de la propiedad privada de la tierra, de las fábricas y plantas y su transferencia a la propiedad común de todo el pueblo, la nacionalización de los bancos y el establecimiento del monopolio del comercio exterior. Todos estos logros de la revolución socialista eran una base sólida para la creación de la independencia técnico-económica del estado soviético.
La revolución liquidó todos los préstamos costosos. De esta forma se rompieron las cadenas que arrastraban a Rusia al pasado.
Creado en el fuego de la Revolución de Octubre, el Estado soviético aseguró a sus pueblos libertad e independencia. Esta independencia tuvo que defenderla en crueles batallas con los enemigos de la Unión Soviética durante los años de la guerra civil y, más adelante, en la lucha por la inflexible realización de la política de industrialización socialista y colectivización de la agricultura campesina en los años de la construcción pacífica.
La revolución abrió ante los pueblos de Rusia amplias posibilidades para el libre desarrollo socialista y para la liquidación del secular atraso del país. Pero el carácter socialista de la Revolución de Octubre obligaba a los agresores extranjeros a emplear todas sus fuerzas para lanzar a Rusia por el abismo.
El Partido Bolchevique defendió la libertad y la independencia de Rusia en su lucha contra el imperialismo alemán en 1918.
Después de la derrota de los imperialistas alemanes, los círculos reaccionarios de la Entente trabajaron repetidamente para aplastar por las armas a la Unión Soviética y esclavizar a los pueblos de Rusia. En esta nefasta empresa, los enemigos externos trabajaban en conjunto con los rusos blancos, trotskistas y bujarinistas. Donde aparecían los ejércitos de Kolchak, Denikin y Wrangel, se establecía el régimen de la esclavitud, de la violación y el orden colonial.


El pueblo soviético derrotó a los enemigos extranjeros e internos

En 1919, cuando la Unión Soviética se veía amenazada por un peligro mortal, el camarada Stalin, con su habitual penetración, descubrió el carácter de la guerra patriótica del pueblo soviético en los años de 1918 a 1920, primera guerra por la defensa de las conquistas de la Revolución de Octubre.
Denikin y Kolchak no constituían solamente el yugo de los terratenientes y capitalistas, sino también el yugo de los sacos de oro anglo-franceses… En este sentido, el gobierno soviético es el único popular y nacional, en el mejor sentido de la palabra, porque lleva consigo no sólo la liberación de los trabajadores del capital, sino también la liberación de toda Rusia del yugo del imperialismo mundial, la transformación de Rusia de colonia en un país independiente y libre“.
El pueblo soviético, guiado por el Partido Bolchevique, derrotó a los ejércitos de los invasores extranjeros y contrarrevolucionarios del interior, liquidó sus intentos de arrebatar las conquistas de octubre.
En la lucha contra la intervención extranjera y de los guardias blancos, el gobierno soviético obtuvo una victoria histórica. El pueblo soviético defendía la libertad y la independencia de su patria en la guerra civil. El apoyo sólido e inquebrantable de nuestra independencia y libertad fue el Ejército Rojo, nacido y templado en la lucha contra la intervención extranjera y los guardias blancos.
El año 1917 llevó a Rusia por el camino del desarrollo socialista. Hace un cuarto de siglo, en la sesión del soviet de Berlín -7 noviembre 1920- el camarada Stalin dijo:
Rusia, después de su paso por el agua y el fuego, ha forjado el grandioso estado socialista del mundo. Cambiando las conocidas palabras de Lutero, podría decir:” Aquí estoy, en el límite entre el viejo mundo capitalista y el nuevo mundo socialista. En este límite he unido los esfuerzos del proletariado occidental con el campesinado oriental para derrotar al viejo mundo. Que el Dios de la historia me ayude“.
En este cuarto de siglo, la Unión Soviética ha recorrido un camino glorioso de construcción de la sociedad socialista. Siguiendo por esta nueva ruta, el país soviético se ha convertido en un poderoso Estado industrial y koljosiano, que tiene todo lo necesario para defender su independencia. En la gran guerra patria de 1941-1945, el pueblo soviético, en lucha contra un poderoso enemigo armado hasta los dientes, defendió su estado socialista, y una vez más, demostró su invencibilidad.
Ha llegado el momento con el que soñaban los mejores hombres de Rusia. Toda la humanidad progresista contempla la Unión Soviética con admiración, alegría y esperanza, y trata de seguir sus ejemplos de democracia, humanidad y cultura.



Artículo de E. Gorodetzky

Traducido por “Cultura Proletaria” de la revista “Problemas”, nº4, noviembre de 1947.