viernes, 27 de abril de 2018

PRIMERO DE MAYO: ! LA LUCHA SIGUE¡



La lucha de clases, es el motor de la historia. Los grandes cambios sociales, han sido conseguidos como consecuencia de las luchas de los trabajadores, es decir, que ninguna de ellos, han sido dádivas de nadie y menos de las clases dominantes. 

La base de la economía capitalista, no es otra cosa que la apropiación del plus valor generado por los trabajadores en el proceso de producción de bienes materiales, plus trabajo de que se apropian los patrones, como dueños de los medios de producción,  o sea, de las materia prima y los medios necesarios para producir los bienes materiales.

 La apropiación del plus trabajo generado por los trabajadores, ha sido la causa de la explotación de la que es objeto la clase trabajadora y especialmente, el proletariado,   la clase que no tiene otro bien que su fuerza de trabajo que lo ofrece en el mercado, como una mercadería. En la sociedad capitalista, las aspiraciones de los trabajadores, no han sido otra cosa que conseguir mejores condiciones materiales de trabajo y mejores salarios, salarios que no solo les permitan reponer su fuerza de trabajo, sino que permitan al trabajador y a su familia, acceder a un modo de vida digna, a una vivienda, a los servicios básicos y a la cultura en todas sus formas. El salario, no es, en consecuencia, solo el precio de los recursos necesarios para reponerla, sino también de los medios necesarios para garantizar la superación material y cultural de la clase obrera. 

La lucha de clases, es el resultado necesario de las luchas de los trabajadores no solo por mejorar sus condiciones materiales de vida, sino también para liquidar la explotación de que es objeto como consecuencia de la propiedad privada de los medios de producción, y el establecimiento de la sociedad socialista como su destino histórico.

Las luchas de los trabajadores para conseguir mejores condiciones de trabajo, ha sido una lucha a muerte, y ha estado regada con su sangre. En ningún momento de la historia, el sector patronal, soltó un solo centavo en favor de los trabajadores como una dádiva, sino que fueron resultados de largas y cruentas luchas. En el camino, han quedado hombres, mujeres y niños inmolados por la voracidad de los patrones. 

Carlos Marx explica, en su primer Tomo de “El Capital”, cual ha sido la forma como se produjo la acumulación originaria del capital que no ha sido sino consecuencia de la explotación más despiadada que permitió a la burguesía, a proyectar la economía del mundo a niveles nunca vistos. En consecuencia, el Primero de Mayo de 1886 que se recuerda como el día de los trabajadores, no es otra cosa que un momento en la historia de los trabajadores por lograr derechos fundamentales.

 El Congreso de la Segunda Internacional, declaró el Primero de mayo como Día de Trabajador, en memoria de los caídos en Chicago por conseguir la institucionalización de jornadas de ochos horas de trabajo. En Bolivia, se festejó por primera vez en 1906 y se estableció en forma oficial en 1907 durante el gobierno de Ismael Montes, cuando el sindicalismo boliviano aún daba sus primeros pasos, a partir del mutualismo precapitalista. Desde entonces, todo lo que se consiguió, fue a costa de la lucha sacrificada de la clase obrera. La feudalidad agrícola y minera de nuestro país, que cambiaba el Poder del Estado de mano en mano dentro del círculo dominante, persiguió, reprimió, torturó, asesinó, exilió a los trabajadores, para fomentar el tardío proceso de incorporación de nuestro país, en el capitalismo,  a la cola de los restantes países del área. La fortuna de que disfruta la oligarquía boliviana, está teñida de la sangre de los obreros. 

Nada nos debe extrañar en la historia económica y política de nuestro pueblo. Todos los gobiernos, no han sido otra cosa que administradores de los intereses de las oligarquías, bajo el signo que fuera, desde las infaustas y falaces “democracias”, hasta las dictaduras más sanguinarias. Las dictaduras militares cumplieron el rol de restablecimiento de la institucionalidad de la dominación en momentos de agravamiento de las crisis sociales. Luego de dolorosas experiencias, en 1952, se fundó la COB, como consecuencia de las presiones de las masas trabajadora. Esta institución no solo representaba a los trabajadores manuales, sino que aglutino en su seno a sectores como los estudiantes, los maestros o los jubilados y otros sectores populares. 

La Asamblea del Pueblo de 1971, fue una aproximación a la constitución del Poder Popular, fallida como consecuencia de la inconsecuencia de algunos sectores, entre ellos, los resabios del nacionalismo revolucionario incrustados en la COB.  Años después, en 1985, el viejo Doctor Víctor Paz, “artífice” de la Revolución Nacionalista de 1952, en la etapa reaccionaria del nacionalismo, impuso el neoliberalismo como una receta del BM, el FMI y otros organismos financieros internacionales. Como consecuencia de ellos, el Nacionalismo Revolucionario, impuso graves ajustes estructurales que recayeron sobre los salarios de los trabajadores, echando a la calle a miles de trabajadores en las minas, como en las ciudades. 

Años después, cuando creímos que las condiciones de maduración de las masas nos conducían a la formación de un gobierno nacional y popular, en 2006, se entronizó el populismo masista con el respaldo de los cocaleros y las llamadas “organizaciones sociales” (de carácter corporativo) que no eran otra cosa que los sindicatos campesinos, al servicio de un modelo populista de una causa que no era la causa de las mayorías nacionales.

 En cuanto al movimiento obrero, en los primeros días de su gestión gubernamental, el populismo masista desplegó, como tarea fundamental que le permita ejercer contenerlo en los límites del colaboracionismo, toda una política de cooptación de los sindicatos de toda naturaleza y dentro de estos, a la propia Central Obrera. Este trabajo de cooptación y de servilismo, se materializó en la nefasta Tesis de Tupiza, del XVI Congreso Ordinario de 2016 que prostituyó a la máxima organización de los trabajadores bolivianos como una corporación más y los sometió a los apetitos prorroguistas de Evo Morales. A partir de eses momento, la COB dejó de ser el referente, el interlocutor, el mediador, el representante de las organizaciones populares, no solo de sectores de trabajadores, frente al Estado, y se transformó en una organización social más despojada de sus objetivos históricos, hasta reducirla al mismo nivel operacional de la CONALCAM (corporativo), despojada de su rol histórico. 

Este Primero de Mayo, como desde hace doce años, nos muestra que el enemigo principal, es decir, el capitalismo y sus lacayos de todo color, tienen muchos rostros: uno de los más nefastos, es el rostro del populismo (que bloquea toda perspectiva revolucioanria) contra el que debemos combatir ideológicamente en todos los escenarios de la lucha de clases,  no solo para desnudarlo frente a los trabajadores de Bolivia, sino derrotarlo política e ideológicamente junto a los trabajadores, el pueblo y los sindicatos de base, para superarle al engendro populista, que expresa el Movimiento al Socialismo. 

Las organizaciones políticas del campo popular, sobre todo las organizaciones políticas de la izquierda marxista o clasista y revolucionario, tienen el deber de denunciar la bastardía del CEN de la COB. La experiencia nos ha demostrado que la clase obrera, no es revolucionaria por si misma, sino su naturaleza revolucionaria, depende del nivel de su formación, conciencia de clase y maduración política. Para esto, no bastará le denuncia, sino que es necesario llevar a cabo una tarea de esclarecimiento político y una  lucha sin cuartel en los sindicatos, en las organizaciones de base de los trabajadores, cualquiera sea el sector, sean mineros u obreros industriales, trabajadores dispersos en el campo, en los barrios marginales, entre los intelectuales, los jubilados,  los maestros y en general de todos los trabajadores para rescatarlos del marasmo del populismo masista, pseudo indigenista y pseudorevolucionario. La lucha ideológica debe ser incansable y sin cuartel. Ni un paso atrás.  

Cada día que pasa nos muestra cómo la corrupción está terminando por pudrir al populismo masista que no puede ser contenida ni por medio de la sumisa e incondicional de tribunales y jueces prebendalizados. 

En este contexto, debemos denunciar que el llamado “aumento de salarios”, no es, ni siquiera una reposición del perdido valor adquisitivo perdido durante este año y por tanto, es una ofensa a los trabajadores. La propuesta del gobierno que seguramente se cocinará con el respaldo de la COB, no es otra cosa que el resultado de la sumisión del gobierno ante la empresa privada, ante quienes consulta diligentemente el aumento de sueldos y salarios. El “tonto útil” de esta operación, es la dirección populista de la COB que no  tiene valor, ni la moral para  interpelar al Estado burgués, porque recibió el precio de su claudicación, no hace días atrás, regalos o donaciones del gobierno, como cualquier cortesana del poder. 

Se ha acabó la bonanza de los precios internacionales de las materias primar y más temprano que tarde, el gobierno castigará al pueblo con medidas draconianas de ajuste que deberá pagar los salarios de los trabajadores. El cuento de la industrialización solo ha puesto en descubierto una estructura corrupta que se alimenta de los sobreprecios y los diezmos y la mayor parte de los ministerios e instituciones públicas, están hundidos en el lodo de la corrupción. La respuesta del movimiento obrero y popular, será la denuncia y la resistencia sostenida; para esto, debemos extirpar el oportunismo de los dirigentes prebendales, no solo de los sindicatos, sino de las Federaciones y la propia CENTRAL OBRERA. Para esto, es necesario derrotar en las bases a la COB populista, corrupta, oportunista y prebendal. Debemos mandar al basurero de la historia la colaboracionistas y traidora Tesis del XVI Congreso de Tupiza y reponer la Tesis Socialista de 1970 por ser clasista y revolucionaria, la que nos debe plantear nuevas estrategias y nuevos objetivos de lucha.

¡LA LIBERACIÓN DE LOS TRABAJADORES, SERÁ OBRA DE ELLOS MISMO!
¡RESCATEMOS LA TRADICIÓN REVOLUCIONARIA DE LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA!
¡RESTABLECER EL CARÁCTER REVOLUCIONARIO DE LOS DOCUMENTOS ORGÁNICOS DE LA COB!
¡LEALTAD A LOS ESTATUTOS ORGÁNICOS DE LA COB!
¡VIVA LA TRADICIÓN REVOLUCIONARIA DEL PROLETARIADO BOLIVIANO!
¡EL PROLETARIADO MINERO DEBE RECUPERAR SU ROL HISTÓRICO DE VANGUARDIA DEL MOVIMIENTO OBRERO Y POPULAR!
¡LA COB REVOLUCIONARIA DEBE VOLVERÁ AL SENO DE CONADE Y ENCABEZAR LA LUCHA POR EL RESCATE DE LAS LIBERTADES DEMOCRÁTICAS!
¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!
¡EL PROLETARIADO BOLIVIANO DE PIE, NUNCA DE RODILLAS!
¡POR NUESTRA CLASE Y POR NUESTRO PUEBLO!
¡LA REBELION SE JUSTIFICA!
 Por el Secretariado Nacional
PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA (REVOLUCIONARIO)
La Paz, 27 de abril de 2018.

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